Esta antigua fortaleza árabe, según el cronista Al-Udri, tuvo, junto a la fortaleza de Escariantes y la alquería de Yilyana (Juliana) un papel principal en la revuelta de La Alpujarra a finales del siglo VIII. Esto sitúa la construcción de esta fortaleza en el primer periodo musulmán, por tanto, a finales del siglo VIII. A pesar de ello, no aparece en las crónicas castellanas, por lo que se presupone que en la época de la conquista sería una fortaleza sin papel estratégico o defensivo relevante.
Este impresionante castillo, se componía de tres recintos bien diferenciados, apreciándose algunos muros de su estructura interior. Del primero, el más bajo, quedan restos de dos grandes torreones macizos de tapial, uno con solo el relleno, que defendían la puerta de acceso al conjunto, situada al sureste, en un muro de tapial que unía las dos mencionadas torres. Al suroeste hay restos de murallas de mampostería formadas por doble muro.
Del segundo recinto, aparte de algunos trozos de muros de tapial y mampostería, quedan parte de dos torres de tapial, una la oeste y otra al norte. Además, queda el aljibe, situado al este del recinto y de planta trapezoidal. Sus lados mayores tienen orientación norte-sur y sus dimensiones medias son de 5,35 x 2,40 metros. Está construido con muros de hormigón de cal y bóveda de mampostería de lajas, careciendo su interior de enlucido.
Del tercer recinto, el más reducido y elevado, quedan restos del relleno de una gran torre, tal vez la del homenaje, así como de otras dos, una de ellas junto a la entrada. También se conserva el aljibe, situado al oeste y de planta rectangular, con dimensiones de 4,25 x 2,85 metros. Sus lados mayores tienen orientación norte-noreste sur-suroeste, y está construido con el mismo tipo de materiales que el anterior.
BIC
Muy deteriorado
Estado de dejadez y abandono