El origen del complejo industrial situado en la calle San Vicente Mártir – del que hoy solo se conserva la nave de máquinas y talleres – se remonta a los talleres Devis, en los inicios de la industrialización valenciana. El solar fue ocupado originalmente por los herederos de Miguel Devis, quienes fundaron una empresa metalúrgica a finales del siglo XIX. Durante las décadas de 1920 y 1930, la compañía se consolidó en estas instalaciones, favorecida por su proximidad al eje ferroviario de acceso a la ciudad.
Durante ese período se construyó la nave que ha llegado hasta la actualidad, destinada a los trabajos de calderería pesada y montaje, empleando la arquitectura de ladrillo visto y estructuras metálicas roblonadas características del racionalismo industrial de la época. La empresa Devis se especializó en la reparación y fabricación de vagones y material auxiliar ferroviario, siendo un factor clave durante la República y la Guerra Civil cuando la producción fue militarizada.
En 1947 se produce el hito fundamental con la creación de MACOSA (Material y Construcciones S.A.), fruto de la fusión de Talleres Devis (Valencia) con la Sociedad Española de Construcciones Metálicas (Bilbao y Madrid). Esta nueva empresa se convirtió rápidamente en un actor industrial importante durante el régimen franquista, encargándose de la reconstrucción y modernización de la red ferroviaria española de RENFE en un contexto de autarquía.
A partir de entonces, la planta de San Vicente Mártir experimentó una notable expansión. La nave de máquinas pasó a ser el epicentro del montaje final de las locomotoras pesadas. Bajo licencias internacionales, especialmente de General Motors y posteriormente con General Electric, MACOSA fabricó en esta planta algunas de las series más icónicas y revolucionarias de locomotoras diésel-eléctricas (las series 1900 y 333 de RENFE) que marcaron el abandono de la tracción a vapor en España.
Más allá de su importancia técnica, el complejo fue un núcleo social fundamental. La fábrica dio empleo a miles de familias en los barrios de Russafa y Cruz Cubierta, forjando una fuerte identidad obrera. Las huelgas y movilizaciones en MACOSA durante los años 1960 y 1970 fueron decisivas para la articulación del movimiento sindical en Valencia, especialmente Comisiones Obreras, convirtiendo el recinto en un símbolo de la lucha antifranquista y la transición democrática.
El declive del complejo se debió a la reconversión industrial de los años 1980 y 1990 junto con la adquisición por GEC-Alsthom en 1989. Esto llevó al cierre de la planta de San Vicente Mártir y al traslado de la actividad a Albuixech. Posteriormente, el recinto quedó abandonado y fue destinado al proyecto urbanístico del Parque Central, lo que implicó su progresiva demolición entre 1990 y 2010.
Únicamente la gran nave de máquinas y talleres, junto con el muro perimetral y la portada, fueron salvados in extremis gracias a la intensa presión de plataformas ciudadanas como Salvemos las Naves de MACOSA. Esta edificación constituye hoy el único vestigio monumental de aquel gigante industrial y su rica historia social y tecnológica.
Arquitectónicamente, la nave de máquinas conservada es un ejemplo paradigmático del racionalismo industrial. Presenta una planta basilical de grandes dimensiones (aprox. 120m de longitud), construida con muros de ladrillo visto y una estructura portante de acero roblonado. Destaca su cubierta a dos aguas sobre cerchas metálicas con linternas corridas para iluminación cenital. El conjunto incluye la portada de acceso por la calle San Vicente y el muro perimetral original.
Sin protección específica - Solicitada su protección como BRL
El estado actual es resultado de una intervención urbanística drástica ejecutada por la sociedad Valencia Parque Central que supuso la demolición de aproximadamente 23 naves auxiliares del complejo original para la liberación de suelo. Únicamente se preservó la nave de máquinas gracias a la movilización ciudadana. Aunque la nave superviviente ha sido sometida a una consolidación estructural y limpieza de fachadas para evitar su colapso, permanece como un contenedor aislado y descontextualizado del tejido industrial que le daba sentido. El interior se encuentra diáfano, sin maquinaria ni elementos originales, y carece de un proyecto museográfico ejecutado que garantice su interpretación histórica. Sufre el riesgo de «fachadismo» (preservación solo de la apariencia externa) sin un uso social o cultural definido que reactive su memoria obrera.
Hay una alteración grave del entorno y una demolición parcial del conjunto. La nave de máquinas de MACOSA se encuentra en riesgo debido a la pérdida de integridad contextual y la ausencia de un plan de uso patrimonial que honre su valor histórico.
2023
La memoria industrial que desaparece en Valencia. Las provincias, 10 de mayo.
2017
El Síndic de Greuges investiga el abandono de Macosa. Las provincias, 27 de enero.
2009
Las viejas naves industriales de Macosa ya son historia. Levante, 29 de diciembre.
Enlace
Imagen del día dedicada a Naves Macosa, Valencia. Patrimonio industrial arquitectónico.
Salvemos las naves de Macosa. Salvemos las naves de Macosa.
Valencia Parque Central finaliza la demolición de las Naves de Macosa. Valencia Parque Central.
Bibliografía
Besó Ros, A., «El patrimoni arquitectònic industrial valencià», Revista valenciana d`etnologia, N.º3, 2008, págs. 43-72.