La Casa de los Mascarones se erige sobre los terrenos que originalmente pertenecían a varias propiedades de casas moriscas, adquiridas por el destacado poeta del Siglo de Oro y canónigo, D. Pedro Soto de Rojas entre 1619 y 1632. Estas propiedades, según documentación notarial de la época, consistían en solares sin edificar, patios, corrales y diversos aposentos. Soto de Rojas, habla de su casa en su obra «Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos» (1652), relatando las importantes obras de reforma y construcción para transformar el conjunto en un carmen típico granadino, denominándose como Carmen de Soto.
El carmen sobresalía por su diseño paisajístico renacentista, que incluía fuentes, estanques, grutas y espacios para la celebración de tertulias literarias, aspectos que subrayaban el carácter erudito, ilustrado y estético, acorde a la posición social de su propietario.
Tras la muerte del poeta en 1660, la propiedad fue vendida y posteriormente adquirida en 1684 por el ilustre escultor de cámara del Rey, D. José de Mora, reconocido escultor barroco granadino. Este transformó la casa en su taller y residencia, incorporando elementos arquitectónicos característicos de la Granada barroca. El inmueble fue conocido entonces como Carmen de los Moras, denominación que coexistía con la referencia a las máscaras talladas en su fachada, las cuales dieron origen al nombre actual de la Casa de los Mascarones. El pasado mes de octubre se conmemoraba el III centenario de la muerte de este escultor, pasando esta efeméride sin pena ni gloria para la ciudad y que al igual que estas dos relevantes figuras que habitaron este espacio, las vemos morir sin poner en valor la propiedad de donde salieron grandes obras de la literatura y posiblemente una de las mas excelentes tallas del barroco granadino, andaluz y español, como la imponente talla del crucificado del Santísimo Cristo de la Misericordia.
La Casa de los Mascarones se encuentra en el barrio del Albayzín de Granada, concretamente al final de un adarve que parte de la calle Pagés y que, a diferencia de los complejos callejones ramificados y comunales típicos de la Granada nazarí, conduce exclusivamente a esta propiedad. La fachada principal del edificio presenta dos frentes dispuestos en escuadra, con un acceso principal definido por un arco ligeramente apuntado, construido con dovelas de ladrillo y enmarcado por un alfiz. Sobre la portada, se dispone un voladizo de dos pisos, un elemento que hoy evidencia la influencia de la arquitectura medieval en la Granada cristiana y que, en este caso, se encuentra decorado con canecillos.
En el primer piso del voladizo se abre un balcón adornado con una inscripción de cerámica granadina, instalada en 1926 por la tertulia literaria del Rinconcillo en homenaje a Soto de Rojas y su jardín paradisiaco. Entre el balcón y una pequeña ventana en el segundo piso se encuentra uno de los dos mascarones tallados que dan nombre popular al bien. El tercer piso se distingue por estar retranqueado respecto al voladizo, lo que aporta una estructura escalonada a la fachada. El conjunto culmina con un alero decorado con canecillos de tres lóbulos y motivos geométricos, como picos y blasones.
El frente lateral, que recorre la longitud del adarve, incluye una disposición de ventanas enrejadas en la planta baja y balcones en el piso superior, separados por el segundo mascarón. Este lateral también incorpora un ajimez, propio de los miradores cerrados característicos de la arquitectura islámica, cuya función era preservar la privacidad del espacio interior. Este ajimez, sencillo, conserva su estructura original y se apoya en jabalcones empotrados en el muro.
El interior ha experimentado numerosas transformaciones a lo largo del tiempo, perdiendo muchos de los elementos originales de los que hoy, se conservan pocos. En la planta baja, se encuentra el zaguán, cubierto por un sencillo alfarje, y tres zapatas decoradas con acantos, las cuales formaban parte de las galerías del patio. En el primer piso se conserva un alfarje similar al del zaguán y una cuarta zapata. Lamentablemente, el famoso jardín de Soto de Rojas desapareció por completo para transformándose en un aparcamiento.
El conjunto de propiedades adquiridas por Soto de Rojas incluía también una casa morisca del siglo XVI, que se encuentra comunicada con la Casa de los Mascarones. Este edificio conserva en su interior elementos arquitectónicos de gran interés, como un patio empedrado rodeado por crujías. La crujía destaca por su pórtico, sostenido por columnas de ladrillo decoradas con tallas de aves estilizadas, y una sala tripartita que refleja la disposición espacial típica de la arquitectura residencial musulmana. En el piso superior se encuentra una galería balaustrada de madera y una armadura decorada con pinturas vegetales policromadas.
Sin protección específica
El estado de conservación actual es totalmente deplorable por un abandono total de las instituciones y de sus propietarios, En el interior se observan humedades que provocan el deterioro de los muros, maleza acusada que inunda todo el patio, acumulación de escombros, fruto de posibles colapsos de elementos arquitectónicos, además de basura y suciedad, junto a otros bienes muebles agolpados. Estos son unicamente visibles desde el exterior a través de una ventana rota y descolgada. En el exterior además se vislumbra la caída del cableado, así como la ubicación de señales de tráfico, toneles del negocio situado frente a la Casa e incluso cajas de refrescos y bebidas pertenecientes a este. Frecuentemente sus muros presentan pintadas que son tapadas por vecinos o personal municipal, grietas en los muros, desconchones, y un posible riesgo de colapso en espacio público de su ajimez. En alguna ocasión también ha sido victima de algún accidente de tráfico, impactando sobre el inmueble.
Es uno de los escasos ejemplos de casa morisca conservados con volados y ajimeces, elementos típicos de la Granada nazarí que fueron progresivamente eliminados tras la conquista cristiana. Su conservación nos permite estudiar la evolución de la arquitectura doméstica y su adaptación a los cambios sociales y políticos. Además, el bien está estrechamente vinculado a figuras relevantes de la historia y cultura granadina, como Pedro Soto de Rojas y José de Mora, reforzando su valor histórico y social. Además esta se encuentra dentro del plan global para conservar el Albaicín, o su posible acceso a fondos europeos para acometer su restauración y puesta en valor.
2025
El Carmen de los Mascarones ─el “paraíso cerrado” de Soto de Rojas─, una invitación a expoliadores. El independiente de Granada, 23 de enero
2024
El PSOE pide que Granada recupere la Casa de los Mascarones, el hogar de José de Mora en el Albaicín. Granada Hoy, 15 de diciembre
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