Fue uno de los primeros castillos conquistados por Pedro I el Cruel en 1358, dejándolo bajo la alcaidía de su fiel capitán Gómez de Carrillo, a quien mandó ejecutar poco más tarde bajo sospecha de traición. El castillo fue recuperado por Aragón, pero reconquistado definitivamente en la ofensiva de 1362 por Pedro IV, que lo mandó derribar. Esta orden del rey sólo se cumpliría en parte, gracias a lo cual aún se puede contemplar esta hermosa fortaleza.
El castillo se compone de tres recintos escalonados. El superior es de planta alargada, de 40 metros de eje mayor, oscilando entre 20 y 30 el menor. Conserva parte de sus muros rematados por almenas y saeteras; uno de sus lados más largos ha perdido parte del muro. En el centro del lado opuesto se alza una esbelta torre rectangular que conserva las ménsulas que sostenían un matacán para la defensa de la puerta, situada en recodo bajo la torre y cubierta con bóveda de cañón. El segundo recinto es de gran extensión y planta ovalada, de unos 70 metros de eje mayor. La mayor parte de sus muros yacen caídos. Su ingreso está situado junto a la iglesia, aunque separado de la misma por un foso. El recinto bajo es el más pequeño. En este recinto se encuentra la iglesia, fortificada en el año 1357 con una torre-campanario rematada por una cornisa de matacanes para defensa de la entrada.
BIC
Ruinas abandonadas.
Deterioro progresivo
Bibliografía:
VV.AA. Castillos de España (volumen I). Editorial Everest, S.A.. León, 1997. (Pg. 470).