El convento de los Capuchinos de Teruel se levanta sobre una antigua ermita conocida como Santa María de Villavieja, documentada ya en el siglo XVI. En 1708, esa ermita fue reconstruida como una iglesia barroca, dando lugar al edificio actual, de gran valor arquitectónico y espiritual para la ciudad.
En el siglo XIX, concretamente en 1816, se instaló en el edificio la orden de los Capuchinos, quienes dieron nombre al conjunto y lo utilizaron como convento religioso durante décadas. Con la desamortización y los cambios sociales del siglo XIX, el inmueble tuvo distintos usos, incluido el de seminario y sede episcopal.
Tras la Guerra Civil española (1936–1939), a partir de 1940, bajo el régimen franquista, el convento fue cedido a la Dirección General de Regiones Devastadas, que lo rehabilitó y lo transformó en una cárcel para presos políticos republicanos. Estos internos, considerados «reclusos constructores», fueron obligados a trabajar en la reconstrucción de Teruel, devastada por la guerra.
Durante esta etapa (1940–1951), el edificio fue escenario de represión política y privaciones, y se convirtió en un símbolo de la memoria democrática de la ciudad. Una fuga masiva en 1942 —con 13 presos escapando, varios de ellos posteriormente ejecutados— marcó uno de los episodios más notorios en esta etapa.
Tras su cierre como prisión en 1951, el convento quedó en desuso y pasó a manos de la Diócesis de Teruel y Albarracín, su actual propietaria. Durante décadas, sufrió abandono progresivo, aunque nunca perdió su significado ni su huella en la historia urbana y humana de Teruel.
El convento de los Capuchinos de Teruel es un edificio del siglo XVIII de estilo barroco. Originalmente construido como convento religioso, fue utilizado tras la Guerra Civil como cárcel franquista y sede de la Dirección General de Regiones Devastadas. Su historia combina valor arquitectónico, religioso y memorial, siendo testigo de la represión política del franquismo. A pesar de su deterioro, conserva importantes elementos estructurales y simbólicos, y está protegido por el Plan General de Ordenación Urbana de Teruel como bien patrimonial.
Protección patrimonial estructural según el Plan General de Ordenación Urbana de Teruel, 29 de julio de 2024
El edificio se encuentra en un estado deficiente de conservación.
Cuenta con una protección que prohíbe expresamente la demolición total o parcial, permitiendo solo restauraciones o mejoras estructurales.
Posee un valor arquitectónico y artístico, es uno de los pocos ejemplos que conserva el barroco conventual del siglo XVIII en Teruel. Representa la transición entre la arquitectura religiosa de la Edad Moderna y los usos sociales del siglo XX. Cuenta con una protección legal vigente Desde 2024, protección estructural según el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Teruel. Esta figura impide explícitamente la demolición total o parcial, autorizando solo intervenciones de restauración y consolidación. Es además, un lugar de Memoria Democrática, fue centro de reclusión franquista, donde se internaron y explotaron a presos políticos republicanos. Constituye un testimonio físico de la represión y la posguerra, por lo que podría ser declarado Espacio de Memoria Democrática, conforme a la Ley de Memoria Democrática estatal. Se conservan archivos gráficos de su uso como prisión, lo que permite reconstruir históricamente su función, dotándolo de gran valor documental.
2025
Apudepa pide que se mantenga y catalogue el convento de Capuchinos. Diario de Teruel, 5 de septiembre
Comienza la demolición de la famosa iglesia de Capuchinos en Teruel. Heraldo, 8 de agosto
Contra el derribo del convento de Capuchinos de Teruel. elDiario.es, 15 de julio
Declarada en ruina la iglesia del convento de los Capuchinos, que va a ser derribada. Diario de Teruel, 14 de junio
Enlaces
Convento de los Capuchinos de Teruel. ARMHA
Convento de Capuchinos para Prisión de Teruel, 1940. Turoliense