Según don Bruno Baz, una de las líneas fronterizas más consolidadas entre los reinos cristianos y los moros fue el sistema Central, sobre todo a raíz de la derrota de estos últimos en el año 939 en Simancas. De los archivos históricos de Cáceres se puede colegir que durante los siglos IX y X, la sierra de Gata era atravesada por las razzias cristianas a Coria y otras poblaciones lo que obligó a la fortificación de las defensas fronterizas en los puntos dominantes, tales como la Almenara de Gata, Santibáñez el Alto o S. Martín de Trevejo. El fortín debió jugar un papel importante en la vigilancia del paso hacia La Golosa de las huestes de Alfonso VI, hasta 1184 cuando Fernando II de León llegó hasta Cáceres ayudado por fuerzas catalanas. Un sistema de señales luminosas pudo servir para comunicarse entre las fortalezas próximas, la de Santibáñez y la Almenara.
Se encuentra situado en la sierra de Gata, entre los términos de Martiago y Robledillo de Gata. Según el documento de Bruno Baz de 1940, tiene una base cuadrada de 3 metros y contaba con una altura de 4 metros. Construido en pizarra, material típico de la zona.
Se encuentra a una altitud de 1203 m, a 392 m de desnivel con respecto a Martiago. Sirvió de fortaleza y punto de vigilancia durante la guerra de la independencia, aunque su origen es anterior.
Sin protección específica
Muy mal estado de conservación. Sin mantenimiento alguno.
Su progresivo deterioro lo llevará a desaparecer.