Esta construcción tiene origen bajomedieval, aunque ha sido modificada durante la época moderna y contemporánea. La antigua ermita, actualmente reconvertida en palomar, se sitúa junto al que fuera el antiguo camino celta que unía Zaragoza con Astorga, utilizado por los peregrinos que se dirigían a Finisterre. Este paso constante de viajeros propició el desarrollo de la localidad, que llegó a disponer de cinco iglesias y un hospital.
En cuanto a su historia, la arqueóloga M. Julia Crespo Mancho indica que: «Las primeras noticias que se tienen de esta ermita datan de finales del siglo XII en que aparece que en la localidad de Autilla del Pino existen dos parroquias, la de Santa María, actual parroquia de la Asunción, y San Miguel. […] Parece ser que la ermita estuvo en uso hasta el siglo XVIII. En el libro de visitas del Obispado de Palencia, se registra la visita del secretario de Cámara a esta ermita el 26 de junio de 1782. En su descripción, señala que la encontró en estado de abandono y sin uso, por lo que ordenó su demolición. Posteriormente, en 1786, se procedió a la venta de los elementos aprovechables, una vez obtenida la licencia eclesiástica correspondiente». (Crespo Mancho, 2011, p. 47).
Una vez acabada su vida útil como ermita fue transformada en palomar, función que sigue ejerciendo.
Por último destacar que en el siglo XX se creo junto a la ermita una planta de depósito de purines, descubriéndose una necrópolis con sarcófagos en los entornos de la edificación religiosa.
En la actualidad, la ermita se encuentra dentro de la parcela del punto limpio de la localidad, muy próxima al mirador de Tierra de Campos. Según descripción de Crespo Mancho, la ermita de San Miguel es:
«[…] de planta rectangular; con entrada por poniente. La portada está enmarcada por un arco de medio punto apuntado que voltea sobre una jamba de sección rectangular a través de una línea de imposta moldurada, con alto listel, que apoya sobre un capitel liso en forma de tronco de cono. Esta línea de imposta recorre el lateral derecho de la fachada. Los muros, están reforzados en las esquinas con sillares calizos bien escuadrados, el resto se han realizado con sillares peor desbastados y del mismo material. La cubierta era a dos aguas […] (la posterior transformación de la ermita) supuso la elevación de la cubierta y la compartimentación interior con muros gruesos donde se insertaron los nidales semicirculares para las palomas. No obstante, el suelo parece mantenerse original, compuesto por grandes losas de piedra caliza […] Adosada a la ermita se encuentra otra edificación cuya función original también habría sido la de palomar. Sus muros están construidos en tapial y presenta una puerta orientada al mediodía, con un alzado rectangular enmarcado por sillería caliza bien escuadrada que contrasta notablemente con el resto de los materiales. Esto sugiere que se trata de una portada reaprovechada, posiblemente procedente de un edificio más noble.» (Crespo Mancho, 2011, p. 47).
Sin protección específica
El entorno está degradado, y la situación de la ermita dentro del punto limpio no favorece su conservación ni la visita turística. Se encuentra abandonada a pesar de ser una de las construcciones religiosas más antiguas de la provincia.
El edificio presenta una mala conservación.
Mal estado de conservación. Falta de consolidación de la ermita. Entorno degradado, sin información de la ermita para visitantes.
Bibliografía
Crespo Mancho, M. J., Catálogo arqueológico de Autilla del Pino, 2011, p. 46–49.