El convento franciscano de Santa María de Jesús fue fundado en 1507 por los señores de la villa, Hernán Gómez de Solís y Beatriz Manuel. Fue una de las primeras fundaciones de la descalcez franciscana extremeña. Este primitivo convento fue de humilde construcción, pero se enclavó en un paraje de excepcional belleza y riqueza medioambiental, cercano al castillo de Salvatierra. Fue uno de los destinos considerados para el retiro de Carlos V. A comienzos del siglo XVII se encontraba ya muy deteriorado. En 1663, con la guerra con Portugal aún estragando la raya extremeña, se decide por el obispado de Badajoz su reedificación con una planta nueva más amplia, contando con el patronazgo real directo de Felipe IV. La obra fue presupuestada en 24.000 ducados. En ese momento se edificó la nueva iglesia barroca de cruz latina y el nuevo convento, dotado de claustro porticado, dos pisos, una amplia huerta, y unas pequeñas ermitas anexas. Sobre la pared norte de la iglesia, cercana a su pie, se erigió la sólida pero sencilla espadaña de un solo vano que alojaba una campana. Su construcción no figura, sin embargo, en el proyecto de 1663.
En 1819, al calor de la revolución liberal, el convento fue asaltado e incendiado, sufriendo graves daños estructurales. En 1821 se decretaba su cierre y el reparto de sus bienes y ornamentos entre los pueblos comarcanos hasta la definitiva exclaustración y amortización del edificio. A partir de ese momento sufrirá un intenso proceso de expolio y abandono hasta desembocar en el actual estado de ruina. En los años 80 se decidió el traslado de los escudos y elementos ornamentales de su portada integrados en una especie de altarcillo en las traseras de la iglesia parroquial. La espadaña se mantuvo en pie, pero la ruina de los muros amenazó progresivamente su estabilidad y actualmente, tras el desprendimiento relativamente reciente de un lateral de su base, se encuentra en riesgo de inminente colapso.
Construcción levantada en mampostería y ladrillo en su totalidad, presumiblemente las celdas de los monjes se ubicarían en la planta superior, mientras que el resto de estancias, tales como el refectorio, los almacenes y las zonas administrativas, se encontrarían en la planta inferior. El conjunto se completaba con el claustro, del que aún pueden observarse detalles de su construcción tales como el arranque de las bóvedas, y una iglesia anexa.
La espadaña se localiza a los pies del muro de la epístola de su iglesia. Su estilo, aunque la iglesia es plenamente barroca, es heredero del clasicismo renacentista, resaltando su simetría y la armonía de su diseño. Con una altura aproximada de tres metros sobre los muros, consta de un único vano y está construido su cuerpo y elementos ornamentales con cantería de granito local de pequeño tamaño. Se encuentra flanqueada por dos aletones. El arco de medio punto del vano donde se alojaba la campana está ejecutado con dovelas de ladrillo. Está coronada por un frontón piramidal volado de cantería rematado con cobertura de placas de granito y tres pináculos con bolas sobre bases prismáticas apuntadas. El conjunto descansa sobre una base o plinto alargada con núcleo de mampostería y forrado con sillares de granito de pequeño tamaño en su frente, esquinas y plataforma superior, circundada por una cornisa volada también de granito. La base descansa spbre los muros de la iglesia. En el lateral conservado de la base, un recrecimiento inclinado del muro hace de contrafuerte.
Sin protección específica
La espadaña sufre un riesgo de colapso inminente por pérdida de sustentación en su base. Ha perdido por derrumbe todo el sector norte de la misma, con desprendimiento y pérdida de sillares esquineros y de la plataforma de sustentación, cornisa y núcleo de mampostería. Algunos de los sillares estructurales quedaron sueltos y privados de sustentación tras el derrumbe. El desprendimiento de alguna de estas piezas críticas e inestables provocaría el colapso total de la espadaña. Precisa de una intervención inmediata. La espadaña ha perdido también algunas piezas ornamentales y estructurales de granito. Presenta también desplazamientos, desajustes, grietas y vegetación parásita.
El resto del convento se encuentra en situación de ruina muy avanzada. Los restos arquitectónicos conservados no están consolidados, sufriendo un deterioro progresivo como efecto de los fenómenos atmosféricos, el expolio acumulado, la invasión explosiva de la vegetación y el abandono.
Riesgo de derrumbe y desaparición inmediata de la espadaña por pérdida de sustentación de su base y del convento si no se consolidan sus ruinas.
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Enlaces
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226.- LAS RUINAS DEL CONVENTO FRANCISCANO DE SANTA MARIA DE JESÚS DE SALVATIERRA DE LOS BARROS. Amigos de Salvatierra
ÁMEZ PRIETO, H., La provincia de San Gabriel de la descalcez franciscana, Ediciones Guadalupe, 1999, pp. 101- 110.
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