Los frescos se encuentran en la Iglesia parroquial de San Vicenzo dos Vilares, en el municipio lucense de Guitiriz, templo dependiente primero de Monfero y más tarde de Mondoñedo. El origen del edificio se remonta a una capilla de pequeñas dimensiones levantada en el siglo XII, de la que aún se conservan ciertos elementos constructivos, aunque la imagen presente dista mucho de esta primera por las numerosas intervenciones de las que ha sido objeto el inmueble. En la actualidad nos encontramos con un edificio de aspecto barroco (especialmente en lo referido a la fachada), configurado a partir de una planta de cruz latina, nave única y cubierta de losa de loseta a dos aguas, con una fábrica a base de sillares de granito. Cabe destacar, por ejemplo, que en esta iglesia sigue acogiendo la popular romería de la Virgen de los Desamparados.
En cuanto a los frescos de la iglesia, constituyen un magnífico conjunto de pinturas de estilo gótico flamenco datadas a mediados del siglo XVI. Fueron descubiertos en el año 1991, a raíz de una serie de obras realizadas en su interior. Estos restos pictóricos se han podido conservar gracias a la costumbre profiláctica de calentar las paredes buscando evitar la proliferación de plagas y enfermedades, costumbre largamente mantenida en el tiempo (se remonta hasta el siglo XVI).
No obstante, desde su hallazgo a finales del siglo XX la humedad y el paso del tiempo fueron degradando este importante conjunto, distribuido entre dos de las paredes más antiguas del templo. Estas condiciones hacían necesario intervenir para evitar la desaparición de uno de los activos más valiosos del templo.
Estos frescos se localizan en la nave de la iglesia, organizados según lo que parece una distribución en escenas enmarcadas por cenefas decorativas. Las pinturas que han llegada en mejores condiciones hasta nuestros días son las dispuestas en el muro norte, entre las que podemos distinguir, los siguientes motivos: la representación de la «Imposición de la casulla a San Ildefonso» (una obra única en Galicia), una cruz alargada y la «Lamentación sobre Cristo muerto» (dispuestas en este mismo orden en dirección hacia el crucero).
En cuanto al muro sur, los restos conservados son mucho más escuetos y se han interpretado como una escena relacionada con Santiago Matamoros. Junto a esta se encuentran una serie de restos de pinturas decorativas de mayor antigüedad, descubiertas recientemente.
Para la realización de los frescos se empleó a modo de técnica la aplicación de una capa de mortero de cal y arena para la base, sobre la que se añadió una capa de enlucido de granulometría más fina para, finalmente, aplicar la decoración polícroma de tonos terrosos, rojos y azules.
La iglesia incorpora también una serie de pinturas con elementos geométricos y paisajes, comunes en el género del fresco en Galicia.
Según el restaurador Uxía Aguiar, estos frescos pueden ser obra de dos autores, entre ellos el Maestro de Parga.
Catálogo del Patrimonio Cultural de Galicia
Con motivo de su hallazgo a finales de la centuria pasada los frescos entraron en un proceso de deterioro muy acusado, como consecuencia de la confluencia de diversas razones: factores ambientales como la humedad, la falta de mantenimiento o el rozamiento de bancos, entre otros. Todo ello ha derivado en una situación crítica donde las pinturas se enfrentan a una seria amenaza de desaparición si no se acometen trabajos de consolidación y restauración.