En el término municipal de Belchite hay numerosos yacimientos que evidencian una ocupación antigua. Durante la expansión romana, tuvo importancia militar en campañas hacia el Ebro. Entre el 714 y 1116, fue ocupada por los musulmanes, quienes dejaron su huella en el urbanismo y técnicas constructivas. En 1116 fue conquistada por Alfonso I el Batallador y entregada a don Galindo Sánchez, quien fundó una cofradía con funciones defensivas. Belchite fue villa fronteriza, protegida por murallas y arcos de acceso, de los que hoy quedan el de la Villa y el de San Roque. En el siglo XIII se inició la construcción del santuario de Nuestra Señora del Pueyo. En el siglo XV pasó al señorío del duque de Híjar y en 1489 se creó el condado de Belchite. Desde entonces, su escudo muestra una B dorada coronada sobre fondo rojo, aún visible en las ruinas. En el siglo XVI se construyó la iglesia de San Martín de Tours, con reformas en el XVIII. El actual santuario del Pueyo, de estilo barroco, fue levantado entre los siglos XVII y XVIII. En 1721 se cedió al arzobispo de Zaragoza para fundar un seminario. En 1781 se inauguró un convento de Dominicas, que también sirvió como escuela para niños pobres. En el siglo XIX, Belchite vivió guerras y reconstrucciones. En 1809 fue escenario de una batalla entre españoles y franceses. En 1838 fue tomada por los carlistas, y en 1866 se restauró el seminario menor. La revolución de 1868 causó graves daños. El convento de San Agustín, ya abandonado desde la desamortización, fue incendiado. En 1882 se construyeron la capilla de San Antón y el hospital para personas sin recursos. Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), Belchite volvió a ser campo de batalla. Aunque la violencia ha sido ampliamente documentada, el valor patrimonial actual del Pueblo Viejo deriva de esta etapa devastadora. Tras la guerra comenzó su progresivo abandono, culminado en la década de 1960. En 2002 fue declarado Sitio Histórico y Bien de Interés Cultural (BIC), en reconocimiento a su valor arquitectónico y simbólico como testimonio del conflicto y su olvido posterior.
Belchite se sitúa a 40 km al sur-sureste de Zaragoza, en una zona árida del valle medio del Ebro, a unos 440 metros de altitud. Su paisaje estepario, con presencia de olivos, marcó su evolución agrícola y urbana. Sitio Histórico desde el año 2002 y uno de los vestigios más representativos de la Guerra Civil, al sufrir durante esta una de las batallas más destructivas del conflicto: más del 50 % de sus edificios quedaron dañados y cerca del 30 % fueron totalmente destruidos. Tras la guerra, sin embargo, los habitantes no lo abandonaron de inmediato. El Pueblo Viejo siguió habitado, de forma precaria, hasta 1964. Durante ese tiempo sufrió un expolio constante, vecinos y saqueadores extrajeron vigas, ladrillos, tejas, rejas, tuberías y cables, debilitando gravemente las estructuras.
Solo quedan en pie algunas estructuras como las iglesias de San Martín y San Agustín, el Convento de San Rafael, la Torre del Reloj, los arcos de la Villa y de San Roque, y algunas fachadas aisladas.
BIC
El conjunto del Pueblo Viejo de Belchite presenta un estado de conservación crítico, tras más de ochenta años de abandono. Muchas estructuras están en riesgo de derrumbe inminente y estudios alertan de que en veinte años podrían desaparecer los principales monumentos y todo el casco urbano. Ejemplo de ello es la iglesia del Convento de San Rafael, cuya fachada, separada del resto del edificio, se sostiene apenas con puntales, mostrando grietas y pandeo. Otras zonas presentan muros colapsados, bóvedas hundidas y orificios por accesos no controlados. Esto compromete la seguridad de visitantes y trabajadores, y amenaza estructuras como la iglesia de San Agustín. A ello se suman los efectos del clima, como la borrasca Filomena, que agravó los daños.
Pese a ello, Belchite sigue siendo un lugar con un fuerte valor simbólico y cultural. Es un testimonio de la barbarie de la guerra, del olvido institucional y del que corren los bienes patrimoniales cuando no se acompañan de políticas activas de conservación. En lugar de consolidarse como una ruina estable desde la cual interpretar la historia, el conjunto se ha dejado desmoronar, amenazando con su completa desaparición.
Belchite es un espacio de memoria y reflexión colectiva, que invita a la paz y al aprendizaje. Sus vestigios permiten comprender la tragedia de la guerra y aprender de ella, con un gran potencial educativo. Diversos expertos lo señalan como enclave clave para fomentar una cultura de paz. Así, su conservación trasciende lo patrimonial: es una herramienta para la educación y la reconciliación. Belchite no solo es ruina: es memoria, advertencia y legado para el futuro.
2025
Belchite reclama los 7M de euros prometidos para la conservación del Pueblo Viejo. Hoy Aragón, 4 de febrero
Belchite, el pueblo abandonado símbolo de la Guerra Civil que ahora es patrimonio mundial amenazado. La Sexta, 20 de enero
Alerta internacional para salvar el viejo Belchite, el pueblo maldito de la Guerra Civil. El Mundo, 15 de enero
El pueblo viejo de Belchite, al borde de su desaparición: «Si no se nos escucha, no sabemos si serán 10 o 20 años, pero será difícil de mantenerlo». Cadena SER, 15 de enero
Enlaces
Declaración de BIC. Gobierno de Aragón
Ruins of Old Belchite, Spain. World Monuments Fund
Bibliografía
VV. AA., El viejo Belchite, la agonía de un pueblo, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 2008.