El Molí de la Sal fue fundado por los andalusíes de la alquería de Burjassot. Según Selma (2014), Jaime I donó el molino a Guillem de Bell-lloc en 1240. Durante el Medievo y hasta las desamortizaciones del siglo XIX, el molino fue un monopolio señorial, por lo que está vinculado al dominio del señorío de Burjassot. Su explotación está marcada por contratos de arrendamiento entre particulares. Esta señoría y sus molinos fueron predio del cabildo de la catedral de Valencia y más tarde del arzobispo de Valencia San Juan de Ribera, quien los cedió al Real Colegio Seminario de Corpus Christi. Años después de la desamortización, en 1870 se subastó y se vendió a un particular (Expósito, s. f.; López, 1989).
En el siglo XX, se derribó parte del almacén de sal para la construcción de la sala de muelas moderna, donde se instalaron dos nuevos juegos de muelas movidos por motor. Para impulsarlo, se instaló una red eléctrica en el molino. Así, el molino operó con cuatro juegos de muelas, dos hidráulicos y dos eléctricos (López, 1994; Martínec, 1918-1920; Rosselló, 1989). Según Casas (1944), en la planta alta había máquinas y granero, y en la buhardilla se crio gusano de seda en tiempos pretéritos. El molino estuvo en servicio hasta poco después del año 2000, por lo cual se trata del último molino de la Huerta de Valencia en finalizar su actividad.
En 2005, el casal sufrió un importante incendio que, según Expósito, destruyó algunas máquinas y provocó el cese de la actividad del molino y su abandono.
Según Daniel Gómez, antiguo concejal de Burjassot, años después del abandono del edificio, un individuo se hospedó ilícitamente en las construcciones anexas y se dedicó a vender objetos del molino. En 2013, una de las edificaciones anejas sufrió un incendio, presuntamente obrado por el ocupante ilegal, quien se retiró definitivamente del inmueble. El mismo año y como reacción, el consistorio envió a la brigada de obras para cerrar las entradas al corral del molino. Después de ese año, todos los vanos del casal fueron tapiados, salvo la puerta verde de la fachada occidental.
El año 2017, el propietario puso a la venta el molino. El consistorio burjasotense envió a técnicos para evaluar el inmueble, para plantear su posible adquisición. No obstante, entre 2017 y 2018, unos particulares se interesaron en negociar con el propietario para restaurarlo, musealizar la sala de muelas y adjudicar un nuevo uso al molino. En respuesta, el ayuntamiento abandonó su idea de comprarlo. Finalmente, los emprendedores compraron o arrendaron el edificio, y proyectaron que el ayuntamiento gestionase la futura exposición museística. Sin embargo, hasta el momento no se ha llevado a cabo ninguno de esos objetivos, y el molino se halla abandonado y en proceso de ruina.
Casal de planta rectangular y tres pisos parcialmente reduidos, con un corral en su fachada septentrional, en el cual hay otras construcciones posteriores y menores. En su paramento occidental, hay un saliente arquitectónico, antiguamente parte del almacén de sal, que actualmente está prácticamente derrumbado. Muros exteriores de mampostería ordinaria y ladrillo, enlucidos. Tejado a dos aguas con teja árabe. Edificio dispuesto transversalmente sobre un brazo de la acequia de Tormos.
Interior dividido en dos espacios separados por varias columnas de ladrillo. La planta baja presenta techo de bovedillas. Entre sus dependencias, destaca la sala de muelas antigua, con banco y dos juegos de muelas, antiguamente impulsadas por el salto de agua de la acequia, todo derrumbado sobre los cárcavos subterráneos. También es importante la sala de muelas moderna, con dos juegos de muelas históricamente movidos por motor eléctrico, también todo ello derrumbado. La maquinaria molinera permanece en el interior del molino, al menos parcialmente, toda derribada y fragmentada. Los juegos de muelas se disponen en la planta baja. En la planta alta, se ubican o ubicaban otras máquinas vinculadas al proceso de molturación, para actividades como la limpieza del grano y el ensacado de la harina, todo impulsado por correas y poleas accionadas por el mismo salto de agua. Más arriba, está la buhardilla, donde en el siglo XIX se criaba gusano de seda.
Cerca de la fachada oriental, en el erial contiguo, hay dos muelas catalanas enarcadas con la inscripción «1870». En el mismo erial, hay un tronco partido de palmera datilera, quebrada en una tormenta en la década de 2010, antiguamente árbol monumental y signo de referencia del molino.
El Molí de la Sal está integrado en el sistema de regadío tradicional de la acequia de Tormos, cuya acequia madre discurría hasta hace pocos años por sus cárcavos, por el Braç de Borbotó-L’alborgí, y actualmente por el Rollet del Molí, que rodea el molino y su corral por el oeste y el norte. De la misma red de acequias, cabe mencionar el Roll de la Canaleta, que nace poco antes del caz del molino para rodearlo por el sur.
Bien de Relevancia Local, bajo la categoría de «espacio etnológico de interés local». En el año 2006, fue declarado
Estado ruinoso. En el exterior, presenta desconchados y las estructuras añadidas al casal primitivo se están derrumbando, como el porche o el antiguo almacén de sal. La sala de muelas moderna está parcialmente derrumbada. En su interior, parte de la planta alta está caída, y la planta baja está obstruida y cubierta de escombros. Las máquinas están dispersas por el suelo y fragmentadas. La techumbre, por el interior, está ennegrecida por el incendio que sufrió el casal en 2005. El corral del molino tiene ropa tendida, prueba de una antigua o vigente ocupación presuntamente ilegal. El erial contiguo está cubierto de maleza y presenta escombros y residuos. Hay una colonia de palomas bravías anidando en el casal. No hay signos ni noticia de actuaciones en pro de la recuperación del molino.
En primer lugar, se ubica en la huerta de Burjassot, la cual se localiza en una zona «H1. Huerta de Protección Especial Grado 1» del Plan de Acción Territorial de Ordenación y Dinamización de la Huerta de Valencia (PAT). En segundo lugar, el Molí de la Sal está muy deteriorado, situación que se adecúa a la dinámica progresiva y genérica de degradación de la Huerta de Valencia, proceso patente en la huerta de Burjassot, como consecuencia de la crisis del sector agrario, además de la industrialización y terciarización de gran parte de este territorio. En este molino, se ha paralizado la actividad industrial y ha sido abandonado, y ha sufrido dos incendios, provocando su menoscabo. Por ende, la construcción requiere de una intervención arquitectónica y una puesta en valor para su revalorización y para evitar su pérdida. En tercer lugar, estuvo integrado en varias rutas sobre patrimonio cultural, organizadas por el ayuntamiento, de 2011 a 2019, que podrían retomarse en un futuro.
2017
Burjassot acondicionará y limpiará el Molí de la Sal. Levante, 29 de junio
Bibliografía
Bou Marín, José Jerónimo. Patrimonio hidráulico en la Huerta de Burjassot. Análisis y puesta en valor del Molí de la Sal o del Salt. Trabajo de fin de master, Universitat de Valencia, 2023
Bou Marín, José Jerónimo. Análisis y propuesta de valorización del Molí de la Sal o del Salt en la Huerta de Burjassot (Valencia). «Cuadernos de Geografía» del Departamento de Geografía de la UV, el 14 de febrero de 2025.
Molí del Salt o de la Sal. Catálogo de Patrimonio, Universitat de Valência