Las Salinas de Armillas fueron explotadas posiblemente en época romana y con seguridad en la Edad Media donde hay documentación escrita.
En el año 1276 Jaime I de Aragón cedió, para su explotación, las Salinas de Armillas a su hijo D. Pedro Fernández de Híjar señor de Segura, convirtiéndose en proveedoras de sal para toda la Encomienda de Montalbán y para parte del Reino de Aragón. En 1383 pasaron a ser propiedad de Francisco Pérez de Aranda, caballero mayor de Juan I de Aragón, y embajador del papa Benedicto XIII, el papa Luna. Frances de Aranda, como así se le conoce, las dejó en testamento al morir en 1440, a la Santa Limosna de Teruel. A partir de entonces las salinas fueron alquiladas a razón de 3.000 escudos anuales, los cuales se repartían entre los más necesitados de la villa de Teruel según el reglamento denominado «Institución y distribución de Almoyna de Santa María de Teruel». Los habitantes de Armillas siguieron conservando una era para su propia explotación. En 1447 el arzobispo de Zaragoza, en visita pastoral, denunció los abusos en el reparto de beneficios procedentes de la sal de Armillas. Tras el desestanco, la familia Torán de Teruel adquirió las salinas para su explotación. La producción en esa época era de unas 300 toneladas anuales. La explotación se hizo de forma ininterrumpida, salvo durante la Guerra Civil española, hasta 1966 que fueron abandonadas.
Salina llamada de agua o salmuera, en la cual la sal se obtiene por evaporación y decantación. Se componen de las piscinas o balsas donde se depositaba la sal, la balsa donde se almacenaba el agua salada para su uso, la noria de extracción del agua y el edificio de almacenes y oficina. En la actualidad se conservan todos y cada uno de sus componentes, aunque el estado de conservación es irregular. En conjunto el uso de la piedra prima en la construcción del complejo, en el que destacan las piscinas, mucho más trabajadas, probablemente anteriores al edificio de almacenes que hoy se conserva y la noria de extracción, unos de los pocos ejemplos de norias de madera que todavía se conservan, muy probablemente por la acción de la sal del agua.
Incluido en el Catálogo de patrimonio arquitectónico aragonés
Se encuentran actualmente en un estado muy deteriorado. Si no se interviene pronto la noria podría desaparecer por completo y finalmente, la propia salina.
El hierro está desapareciendo debido a la oxidación y dentro de poco, provocará la descomposición de toda la estructura. La madera aún está poco alterada por las inclemencias meteorológicas. De tal manera, podría salvarse si se actúa con diligencia y prontitud; debido a que durante siglos ha estado dentro del agua salada y bañada por la misma, se ha podido conservar. El derrumbe del edificio ha provocado el incremento de las agresiones, a causa, sobre todo, del agua dulce de lluvia.
2025
Las Cortes aprueban la protección urgente de las Salinas de Armillas tras una PNL de Aragón-Teruel. La Comarca, 21 de octubre.
Las Cortes de Aragón solicita la declaración BIC para las Salinas de Armillas. Demócrata, 21 de octubre.
Aragón-Teruel Existe reclama la protección de las Salinas de Armillas como Bien de interés Cultural. Teruel Existe, 3 de septiembre.
2020
La sal romana de Armillas: un saludo al sol. Heraldo, 31 de agosto.
Enlaces
Salinas de Armillas. Minas olvidadas.
Las salinas de Armillas: un patrimonio histórico de un valor incalculable no solo local, sino general. Eárea, Estrategia aragonesa de educación ambiental.
Armillas, Salinas. Patrimonio olvidado.
Salinas. SIPCA, Gobierno de Aragón.